Pasaporte a ningun lugar
Con todo lo que he andado; con todo lo que he visto; con todo lo que he aprendido…
Siento que sigo perdido. Ahora mismo creo que nunca encontraré lo que busco, pues para encontrar algo primero hay que saber lo que se busca. Y en mi caso ese primer paso sigue a oscuras. Aún no se lo que quiero buscar. Y lo que quise ya no lo quiero, y quiero otra cosa… Ayer quería viajar, ver mundo. Alejarme de mi casa. Hoy estoy en esa situación y lo único que quiero es volver a casa.
Todo es perecedero, incluso mi sensación de melancolía. Pues cuando yo me vaya ella se irá conmigo. ¡Menos mal! Todo se acaba y muere en nosotros. Si hay suerte, si se le puede llamar de forma tan optimista, nos queda el quiste del recuerdo, cada día que pasa más borroso e idealizado, de los momentos que en el pasado vivimos. Pero hasta eso se muere. Pues otros recuerdos vendrán a ocupar el espacio que en nuestra mente albergaron anteriormente los primeros.
¿Qué es lo que cambiaria esta sensación de vacio? Años hace que esta pregunta merodea por mi cabeza y ninguna respuesta he hallado al respecto, solo la simple y conformista respuesta que cuando me miro al espejo soy capaz de descifrar. Soy así y seré siempre así. Vaya donde vaya, esté con quien esté. Haga lo que haga siempre seré como soy.
Es una estúpidez pretender ser alguien que no eres, como la historia del ave que quiso ser caballo, impresionada por la imagen que en su cabeza creó del córcel que libre galopaba por el prado, mientras el viento moldeaba su larga cabellera, y decidió bajar a tierra firme, de la cual no sabía de sus peligros, pues siempre había procurado permanecer alli solo lo necesario, y quiso quedarse siempre en tierra y dejar de volar hasta que fue convertida en alimento.
AHora se que siempre estaré perdido. Al menos es otra lección que he aprendido, hay que mirar el lado positivo!!!

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